Claudio Almarza: Dedicarse a la fotografía de naturaleza conlleva una alta exigencia en múltiples aspectos

Dedicarse a la fotografía de naturaleza conlleva una alta exigencia en múltiples aspectos.     

Primordialmente, el conjunto está dado por el necesario conocimiento que debe existir acerca del comportamiento de las especies y el cabal respeto que debemos de tener hacia todo ecosistema. En especial, si el desenvolvimiento como fotógrafos será en íntima comunión con la fauna salvaje. Tal es así, que no de mucho servirán toneles de equipos si antes no nos hemos empeñado en estudiar y comprender la biodiversidad que nos rodea.

Para entenderlo mejor, he seleccionado esta fotografía tomada en precarias condiciones de luz en las afueras del Parque Nacional Torres del Paine, la que muestra a un puma (Puma concolor) totalmente tranquilo y desentendido de uno. Para lograr esta intimidad, es indispensable haber aprendido lo suficiente sobre la especie, más la paciente espera en largas jornadas de trabajo, cosa que los años dan. Incluso, he podido comprobar que la mayoría de los ejemplares pueden reconocer. Muy por el contrario, un puma de ceño fruncido, inquieto o demasiado atento y sin quitar la vista al foráneo, será simplemente porque aquella presencia humana le incomoda en demasía y por ende siente invadido su hábitat.

En materia fotográfica, y porque siempre es mejor extremar las medidas de respeto por el entorno de cada especie sensible al contacto humano, la tecnología cada vez se torna más a favor. En este sentido, un equipo fotográfico de alta gama, capaz de rendir y resistir ante todo tipo de exigencias, incluso soportando las adversidades del clima, el severo trajín y por supuesto una óptica finísima, se torna indispensable.
En mi caso, es muy habitual que con fauna utilice la Canon EOS 1D X Mark II, por su alta resistencia, su extremada rapidez y más la gran particularidad de poder fotografiar en condiciones muy precarias de luz, como esta fotografía hecha a ISO 6400, por ejemplo. Completa la ecuación, el gran beneficio de contar con un 600 mm luminoso, perfecto para documentar a larga distancia y con un espectacular sistema anti-vibración que permitió incluso usar velocidades muy bajas de obturación sin trípode.

Ser fotógrafo de naturaleza, ciertamente conlleva optar por una tecnología de vanguardia, pero también a empeñarnos por aprender y respetar cada vez más la dinámica de los ecosistemas en que nos desenvolvemos.

© Claudio Almarza, Embajador Canon Chile

Canon EOS 1D X Mark II
Lente EF 600mm f/4L IS IIUSM
1/40 f/4 – ISO 6400

 

 

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