Responsabilidad ética en las salidas grupales de montaña. Por Claudio Ipiña Parraguez

Justo cuando hoy se está desarrollando la intensa búsqueda de un excursionista extraviado en el cerro Provincia, vuelve a salir a flote el tema de la responsabilidad en la montaña. En este caso voy a comentar lo que ocurre y lo que debería ocurrir siempre, desde el punto de vista ético, y no penal/civil.

Es indudable que hoy el interés en las actividades “outdoor” por parte de la población es creciente y las diferentes organizaciones, empresas de turismo e instituciones ligadas a la montaña juegan un rol fundamental en el mensaje que deben transmitir a los interesados en desarrollar este tipo de actividades. En un país que uno de sus límites es la cadena montañosa más importante de América del Sur, asimismo debiesen, existir políticas de estado que promuevan la seguridad y responsabilidad de montaña, desde el individuo hasta un grupo.

Todo lo anterior, en mayor o menor medida, no ocurre como nos gustaría a quienes guiamos a personas en nuestras salidas. En Chile este tema no se encuentra normado por ley, y la realidad es muy diferente a lo deseado. Existen numerosos grupos de montañismo, de senderismo, instituciones serias y otras no. Cada una de ellas con guías diplomados con certificación internacional, certificación nacional, así como guías que no cuentan con esas certificaciones -dependiendo del contexto, a veces estas certificaciones no resultan necesarias-. Otras veces la salida no está asociada a un cobro, otras veces está asociada a un cobro mínimo (que permite pagar el medio de transporte al lugar remoto) y otras es de carácter excesivo. En resumen, las condiciones son muy variables.

Por mencionar algunos ejemplos: un guía no debiese nunca superar un número de 8 personas a su cargo, ya que con un número mayor se pierde el control del grupo. Dependiendo a que sectores vayan, no es recomendable un grupo mayor a 20 personas guiadas a su vez, por al menos 4 guías (en total 24 personas), debido al impacto que generan en la flora y fauna nativa (capacidad de carga). Nunca una persona que va a hacer senderismo y/o montañismo debe llevar un animal de compañía (a menos, claro está, que sea una institución que salga con personas con capacidades diferentes), por que impacta en la salud de la fauna nativa. Las condiciones de la salida debiesen ser siempre públicas y claras desde un comienzo, desde el momento de la inscripción para la salida.

En este sentido, lo mínimo que se puede exigir a una institución y/o empresa que se dedique a salir con gente a practicar, por lo menos senderismo -entendiendo esta categoría como la más básica dentro de los deportes de carácter “outdoor”- es que sus guías tengan experiencia en montaña, sean responsables y cuenten con algo de ética.

Y en esto, cobra vital importancia la declaración de Tirol. Específicamente en su punto 5 (copio textual):

“Artículo 5 – Responsabilidades de los guías de montaña y otros líderes.

MÁXIMA: Los guías de montaña profesionales, otros líderes y miembros de grupos deberán comprender sus respectivos papeles y respetar las libertades y derechos de otros grupos e individuos. Con el fin de estar preparados, los guías, líderes y miembros de grupos deberán conocer las demandas/peligros y riesgos del objetivo, poseer los conocimientos necesarios, experiencia y equipamiento adecuado, así como comprobar el tiempo y las condiciones.”

Así, nos encontramos con grupos en los cuales sus guías abandonan a sus grupos por que les da “ataque de cumbre” o sus participantes se lesionan -muchas veces me ha tocado ver fracturas, de carácter grave-, grupos con número insuficiente de guías para el total de personas, grupos que ni siquiera cuentan con un botiquín de primeros auxilios para prestar ayuda a sus participantes, grupos que se dedican a pelear con otros en las salidas, grupos que llevan a gente a caminar sobre glaciares o desplazamiento sobre los 3.000 m.s.n.m. sin el equipamiento mínimo, y un largo etc.

¿Cómo saber lo anterior? Averiguando. Nada más. Y aquí entra en juego la responsabilidad compartida. Si bien lo mencionado en los párrafos preliminares es por parte de quienes prestan este servicio, también existe la responsabilidad de la persona de quién contrata y/o paga por este servicio.

Las formas de averiguar son tan variadas como la oferta de grupos que se dedican a salir. ¿Dónde averiguar?, en Cuerpo de Socorro Andino, GOPE, Federación de Andinismo de Chile, grupos abiertos de Facebook relacionados al montañismo, por mencionar algunos ejemplos. Claramente se pueden llevar una sorpresa acerca de grupos que tradicionalmente tienen accidentes, tienen reclamos de guías que desamparan a sus grupos, personas que no son responsables y no tienen la ética adecuada para llevar personas a lugares remotos.

Nos queda bastante por hacer, muchos de quienes participamos de estas actividades, entendemos que tenemos una responsabilidad con y para la gente, que es nuestra tarea promover la seguridad y la ética en la montaña, que está en nosotros ser parte activa en la mejora de estas condiciones. Porque una realidad inapelable es que el interés de la sociedad por este tipo de deportes, llegó para quedarse, que es creciente, y quienes ya llevamos tiempo en esto, somos los que debemos adaptarnos a este cambio, masivo, y no al revés.

Claudio Ipiña Parraguez

Colaborador de Trekking.cl

¿Quieres leer la declaración de Tirol?:

http://www.acgm.cl/wp-content/uploads/2014/07/Declaraci%C3%B3n-de-Tirol.pdf

 

 

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